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“El Socavón de Guapulo”

La Fundación para artes escénicas, Teatro “El Socavón de Guapulo” nació de las ideas, las charlas y los sueños que tenían Cristina Morrison y Juan Carlos Terán. Dos artistas que viven entre la actuación, la televisión, el teatro y la música. Cuando Cristina volvió al Ecuador en 1993, después de graduarse de la academia de teatro, tenia la necesidad de inventar algo, un espacio donde no tuviera que depender de las producciones locales y donde pudiera ofrecer un lugar mágico y eficiente para los grupos de teatro del país. Parecía que Juan Carlos pensaba lo mismo y entonces decidieron ser co-fundadores de ‘El Socavón”. Terán seria director artístico y Morrison, por su don de relacionista publica y productora, seria directora ejecutiva.

La idea para llevar acabo este proyecto era el de llamar al “padrinazgo” a compañías privadas y a personas naturales para que apoyen este proyecto cultural. En cambio de su apoyo financiero el teatro les invitaría a formar parte del directorio y estarían presentes en todas las publicaciones promocionales y entrevistas. También, para recaudar fondos adicionales se organizo “Arte produciendo arte”, una subasta anual de arte plástica.

Entonces, al poco tiempo, un enorme lugar en el enigmático barrio bohemio de Guapulo en Quito fue alquilado e iniciaron la adecuación para el teatro. La obra iba avanzando a medida que entraba el flujo de capital. Al largo de un ano y medio, en noviembre de 1996, el “Socavón” con capacidad para 110 personas y su “Café” estuvo listo para la inauguración. El Alcalde de Quito, Sr. Yamil Mahuad, fue el invitado de honor. La inauguración conto con actuaciones de música y de teatro por artistas reconocidos. Y así, con su slogan “Si quieres subir al mas alto nivel de espectáculo, tienes que bajar a Guapulo” despego el primer proyecto de un teatro bajo este formato.

En sus siete anos de funcionamiento Cristina se mantuvo cerca de sus “padrinos”, produjo y actuó en un monologo, “Primer Amor” de Samuel Beckett y cantaba con frecuencia con su banda de jazz “la baronesa y sus amantes”. También, ejerció continuamente como vocal de directorio y como Presidenta del directorio.

El teatro trabajo continuamente de miércoles a domingo con temporadas teatrales, conciertos, festivales y teatro infantil. Además, estableció la división de producción escénica montando obras donde Morrison y Terán se tomaron las tablas.

El teatro se mantenía, en parte, por la recaudación de la boletería pero principalmente por sus “padrinos” que anualmente contribuían.

La fundación llego al final de su ciclo vital en el 2003.

La causa principal: la dificultad que comprende el poder mantener económicamente una actividad cultural sin fines de lucro de esa envergadura.

Hoy en día, El Socavón aun es recordado con nostalgia y se mantiene vivo en el sentir de muchos ecuatorianos, tanto de su publico como de los artistas que pisaron sus tablas pero mas que nada en la memoria y afecto de sus fundadores donde hubo una enseñanza: que un sueno puede hacerse realidad.